WASHINGTON — La administración Trump intensifica su campaña diplomática contra Cuba, enfocándose en la presencia de mercenarios cubanos en Ucrania que combaten junto a las tropas rusas. Según un cable del Departamento de Estado del 2 de octubre, la Casa Blanca busca convencer a sus aliados en la ONU de oponerse a una resolución que solicita levantar el embargo a la isla.
El documento señala que entre 1.000 y 5.000 cubanos estarían participando activamente en la invasión rusa, y advierte que el régimen de Díaz-Canel utiliza a sus ciudadanos como peones en conflictos externos. “Cuba está poniendo en riesgo a su propia población mientras socava la estabilidad en el hemisferio occidental”, declaró un portavoz estadounidense.
Desde su regreso a la presidencia en enero, Trump ha reforzado sanciones contra La Habana, incluyendo restricciones financieras y de viajes, y la reincorporación de Cuba a la lista de patrocinadores del terrorismo. Además, ha autorizado medidas de inteligencia y sanciones adicionales contra Moscú para apoyar a Ucrania.
El cable también acusa a Cuba de colaborar estrechamente con Venezuela y de influir en la política regional de manera que afecta la seguridad estadounidense. Las acciones recientes de EE. UU., incluyendo ataques a embarcaciones vinculadas al narcotráfico en el Caribe, buscan limitar estas actividades.
Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, llamó a la ONU a frenar lo que calificó de agresión estadounidense bajo el pretexto de la lucha contra el narcotráfico, argumentando que EE. UU. exagera la amenaza cubana en la región.
Con este enfoque, Washington intenta aislar al régimen cubano en la arena internacional, usando la participación de mercenarios cubanos en Ucrania como evidencia de la implicación activa de la isla en conflictos globales y reforzando su narrativa sobre la amenaza que representa Cuba para la seguridad regional.