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  • México, España y Brasil blindan al régimen cubano y evitan condenar la dictadura

    México, España y Brasil blindan al régimen cubano y evitan condenar la dictadura

    Los gobiernos de Claudia Sheinbaum, Pedro Sánchez y Luiz Inácio Lula da Silva volvieron a alinearse con el régimen cubano al anunciar un aumento de la ayuda a la isla y exigir respeto a su “soberanía”, sin mencionar la naturaleza autoritaria del sistema que gobierna en La Habana.

    La declaración conjunta, emitida en Barcelona durante una cumbre de líderes de izquierda, insiste en la narrativa tradicional del bloque progresista: culpar a las sanciones de Estados Unidos mientras se ignora el papel central del modelo socialista en el colapso económico y social del país.


    Apoyo político sin exigir reformas

    Lejos de presionar por cambios democráticos, los tres gobiernos optaron por reforzar su respaldo al aparato estatal encabezado por Miguel Díaz-Canel, heredero directo del castrismo.

    El comunicado habla de “crisis humanitaria”, pero omite deliberadamente las causas estructurales: un sistema de partido único, ausencia de elecciones libres y represión sistemática contra la disidencia.

    Organizaciones internacionales han documentado detenciones arbitrarias, censura y persecución política en la isla, factores que contribuyen directamente al éxodo masivo de cubanos en los últimos años.


    Washington señala al régimen como responsable

    Desde la administración de Donald Trump, la postura es clara: la crisis cubana no es consecuencia de las sanciones, sino del fracaso de décadas de planificación centralizada y control estatal.

    Las recientes medidas para restringir el suministro de petróleo —especialmente desde Venezuela— han intensificado la presión sobre el régimen, provocando apagones y escasez. Sin embargo, Washington sostiene que estas acciones buscan acelerar una transición política, no castigar al pueblo cubano.


    El argumento de la “soberanía”

    México, España y Brasil apelan a la “no injerencia” y al respeto de la soberanía, pero evitan responder una cuestión clave: ¿puede hablarse de autodeterminación cuando los ciudadanos no pueden elegir libremente a sus gobernantes?

    El discurso oficial de La Habana, repetido por Díaz-Canel, insiste en la amenaza externa como justificación para mantener el control interno. Una estrategia que el régimen ha utilizado durante décadas para desviar la atención de sus propios fracasos.


    Choque ideológico en el escenario global

    El respaldo a Cuba se produce en un contexto de creciente polarización internacional. Pedro Sánchez aprovechó el foro para criticar a los gobiernos conservadores y al liderazgo estadounidense, mientras que Trump respondió cuestionando la política económica y de defensa de España.

    Este nuevo episodio confirma una fractura cada vez más evidente: por un lado, gobiernos que continúan defendiendo regímenes socialistas; por otro, quienes presionan por reformas democráticas en la región.


    Mientras la élite política internacional debate sobre soberanía y sanciones, la realidad en Cuba sigue marcada por la escasez, la falta de libertades y la ausencia de oportunidades.

    El respaldo de México, España y Brasil al régimen cubano no solo evita abordar el problema de fondo, sino que prolonga un modelo que ha demostrado ser incapaz de garantizar prosperidad y derechos básicos a su población.

  • EE. UU. denuncia envío de mercenarios cubanos a Ucrania y presiona a aliados en la ONU

    EE. UU. denuncia envío de mercenarios cubanos a Ucrania y presiona a aliados en la ONU

    WASHINGTON — La administración Trump intensifica su campaña diplomática contra Cuba, enfocándose en la presencia de mercenarios cubanos en Ucrania que combaten junto a las tropas rusas. Según un cable del Departamento de Estado del 2 de octubre, la Casa Blanca busca convencer a sus aliados en la ONU de oponerse a una resolución que solicita levantar el embargo a la isla.

    El documento señala que entre 1.000 y 5.000 cubanos estarían participando activamente en la invasión rusa, y advierte que el régimen de Díaz-Canel utiliza a sus ciudadanos como peones en conflictos externos. “Cuba está poniendo en riesgo a su propia población mientras socava la estabilidad en el hemisferio occidental”, declaró un portavoz estadounidense.

    Desde su regreso a la presidencia en enero, Trump ha reforzado sanciones contra La Habana, incluyendo restricciones financieras y de viajes, y la reincorporación de Cuba a la lista de patrocinadores del terrorismo. Además, ha autorizado medidas de inteligencia y sanciones adicionales contra Moscú para apoyar a Ucrania.

    El cable también acusa a Cuba de colaborar estrechamente con Venezuela y de influir en la política regional de manera que afecta la seguridad estadounidense. Las acciones recientes de EE. UU., incluyendo ataques a embarcaciones vinculadas al narcotráfico en el Caribe, buscan limitar estas actividades.

    Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, llamó a la ONU a frenar lo que calificó de agresión estadounidense bajo el pretexto de la lucha contra el narcotráfico, argumentando que EE. UU. exagera la amenaza cubana en la región.

    Con este enfoque, Washington intenta aislar al régimen cubano en la arena internacional, usando la participación de mercenarios cubanos en Ucrania como evidencia de la implicación activa de la isla en conflictos globales y reforzando su narrativa sobre la amenaza que representa Cuba para la seguridad regional.