Washington / La Habana — La administración del presidente Donald Trump analiza una medida de alto impacto contra el régimen cubano: un bloqueo total a las importaciones de petróleo hacia la isla, una estrategia que, de concretarse, marcaría una de las mayores escaladas de presión económica contra La Habana en décadas.
De acuerdo con fuentes familiarizadas con las discusiones internas, la propuesta busca asfixiar energéticamente al Gobierno cubano, en un momento en que su economía atraviesa una de las peores crisis desde el colapso de la Unión Soviética. La iniciativa cuenta con respaldo dentro del ala más dura de la política exterior estadounidense y con el apoyo del secretario de Estado, Marco Rubio, según personas con conocimiento directo del debate.
Aunque no se ha tomado una decisión final, la opción del bloqueo naval figura entre las alternativas que podrían ser presentadas al presidente Trump como parte de una estrategia más amplia para forzar un cambio político en Cuba.
El petróleo como eje de presión
La posible medida iría más allá del anuncio realizado recientemente por Trump de interrumpir las importaciones de crudo cubano procedentes de Venezuela, históricamente el principal proveedor energético de la isla. El objetivo ahora sería impedir cualquier ingreso de petróleo, sin importar su país de origen.
“La energía es el punto de estrangulamiento para derribar al régimen”, afirmó una fuente cercana a las conversaciones, que habló bajo condición de anonimato debido a la sensibilidad del tema. Según esa misma fuente, dentro de la administración existe la convicción de que 2026 podría ser un año decisivo para el futuro del sistema comunista cubano, instaurado tras la revolución de 1959.
Debate interno y riesgos humanitarios
No obstante, la propuesta ha generado resistencias internas. Funcionarios advierten que un bloqueo total podría provocar una crisis humanitaria severa, agravando los apagones, la escasez de alimentos y la paralización del transporte en la isla.
La economía cubana ya se ha visto duramente golpeada por la pérdida del petróleo venezolano y por la imposibilidad de revender parte de esos cargamentos para obtener divisas. Según la Agencia Internacional de la Energía, Cuba importa alrededor del 60 % del petróleo que consume, lo que la convierte en altamente vulnerable a cualquier interrupción adicional del suministro.
En los últimos meses, México ha asumido el rol de principal proveedor, aunque sus envíos son pagados y resultan insuficientes para cubrir la creciente demanda energética del país caribeño.
Base legal: la Ley Helms-Burton
La posible ofensiva se apoyaría en la Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática Cubana de 1994, conocida como Ley Helms-Burton, que codifica el embargo económico de Estados Unidos contra Cuba y otorga amplias facultades al Ejecutivo para restringir el comercio y las transacciones financieras con la isla.
Desde la Casa Blanca, un portavoz evitó confirmar si se contempla formalmente un bloqueo petrolero total. La embajada cubana en Washington tampoco respondió a solicitudes de comentarios.
Florida y el peso del exilio cubano
El endurecimiento de la política hacia Cuba tiene un fuerte eco en Florida, particularmente en Miami, donde el exilio cubano ha presionado durante décadas por acciones más severas contra el régimen. Para ese sector, el colapso del apoyo venezolano y la debilidad económica actual representan una oportunidad histórica.
El senador Rick Scott (republicano por Florida) fue tajante al respaldar la idea: “No debería llegar ni un centavo, ni una gota de petróleo a Cuba”, declaró recientemente.
Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y una de las figuras más influyentes en la política hacia la isla, ha sostenido durante años que solo una presión sostenida y total puede abrir el camino a una transición democrática.
Escenario incierto
Pese al deterioro evidente de las condiciones de vida en Cuba, el régimen ha demostrado una notable capacidad de supervivencia frente a sanciones prolongadas y crisis profundas. Analistas advierten que un colapso abrupto del gobierno podría desatar una nueva ola migratoria regional y generar inestabilidad en el Caribe.
Por ahora, el bloqueo petrolero sigue siendo una opción sobre la mesa, reflejo de hasta dónde está dispuesto a llegar Washington en su intento de debilitar al régimen cubano en uno de sus momentos más frágiles.